lunes, 21 de mayo de 2012

No importa que hayáis apagado el fuego de las velas
si en vuestro interior habéis encendido la vela de la verdad,
pues no hay ya medianoche que brinde de ignorante,
ni queda escondite para las tinieblas,
ni santuario para la inocencia.

Huid, corred, escapad si queréis,
no hay escaleras más largas que vuestras sombras
dispuestas a devorar lo que pretendéis ser
y dejar los restos, relucientes,
bajo esas mantas de piel y carne:
el diablo en los huesos.

Antes de que vuestro inevitable destino,
clarividentes iluminados,
os sumerja en las raíces de la locura,
os arrincone en la habitación de la totalidad
y os brinde la llave arcana
a la puerta de la luz,
recordad que en un tiempo fuisteis macabros, impuros y oscuros.

¡Recibid, oh mis discípulos,
el regalo divino,
la omnipotente sapiencia!
Navegad a mi vera,
bebed de las cuencas de mis ojos, el día ha llegado.
Yo os liberaré de las cadenas
para que andéis libres por el mundo, legado mío.

¡El señor del Sol y la Luz ha regresado!

martes, 24 de abril de 2012

sé feliz


Al igual que cualquier otra enfermedad
no hay remedio que valga

Los medicamentos solo alivian, no curan ni sanan
ni matan la fuente del dolor
porque, si es necesario, volverá

Malgastar una vida entera
en esperar curarme
en sanar las heridas
¿De qué sirve?

De nada

Pero no significa que vaya a sufrir más
y, por suerte, esta enfermedad del alma se calma con música, compañía y amor
así que ¿dónde está la medicina, doctor? ¡quiero más!

La alegría de dormir
y la de despertar...



Por fin, han florecido...
me toca regarlas

domingo, 22 de abril de 2012

Humana

Encrespada
libertina celestial

Intrínseca
memoria sideral

Viva
efímera infinitesimal

La cura se sucede día tras día, noche tras noche.
¿Qué son solamente nuestros actos sino recuerdos?
Ecos, solamente ecos.

El cuarto eco. La primera voz.

lunes, 16 de abril de 2012

Horas de trayecto

A las pocas horas, yo les digo "calma". Tic-tac, el tiempo corre y yo con él, sentado y bailando la danza de la carretera. Cuánto tiempo llevan mis ojos cerrados lo desconozco, pero la sombra en mi boca se resbala a medida que la luz de la tarde va curvando las perlas en ella. El mundo se torna horizontal y simple, cómo una hoja en blanco. En su cuadratura, imagino todo lo que me espera, y me proclamo rey del mundo. Primero, la barrera que separa la tierra oscura del cielo azul se retuerce y desaparece, para que de ella nazcan todos los demás colores. Luego, las nubes dibujan nuestras caras, y de la tierra crece el verde de la vida que anhelo desde hace ya. En este mundo que he creado al otro lado de mi ventanilla, el Sol y la Luna ascienden al pico del firmamento, y se besan, y se aman, y se unen con ellos sus engendros, las estrellas y las aves. Pero el traqueteo del camino garabatea mi mente, y vuelvo hueco a pensar "¿existe realmente?", y la respuesta es "sí, lo es". El tiempo que ha pasado entre ambos ha servido para amar y amarme, y no cabe duda de que si este cuadro existe dentro de mí, existe en alguna parte. Y, por suerte, tengo el mapa, para que siempre con calma, y aún con millas de distancia, nada detenga mi rumbo hacia él.


domingo, 20 de noviembre de 2011

Cuando veo todos esos colores, siento todas esas voces, me iluminan todas esas risas distorsionadas y llega, por fin, el momento de agarrar, de tirar y de saltar en este mundo etéreo, dejaría mi nombre atrás, todo lo que tengo, perderme en el tiempo y en el espacio, abandonar mi identidad, mi dolor y mis mentiras, todo... para sentir, anhelar y descubrir que todo lo que me rodea es solo un reflejo de nada imaginado por nadie, y saber que todo lo que es tuyo me pertenece, y que nunca seré nada sin nadie que me haya acariciado una mirada de sentimiento, aunque me haya dejado el escalofrío detrás del oído observándole de espaldas.

Desearía tener algún día el valor necesario o que llamase a mí el impulso de esta fuerza que habita en mi interior dormida, para que una mañana, entre las sombras de las hojas, la luz blanca y las sábanas cálidas de mi cama, pudiese salir corriendo a la calle y dirigirme hacia ese cuarto de aquella casa, el lugar dónde me dijiste que por última vez habitarías en lo que tú un día decidiste tachar de mentira, de irrealidad, para afrontar con mi propio ser el último par de pasos hacia la puerta dónde todo cambiaría, dónde tantas y tan pocas personas formaron los primeros engranajes de nuestra raza en formar parte de lo que llamamos devenir, destino, voluntad inquebrantable del universo, vida, belleza, sueños...

Yo, por mi parte, mientras viva en tu sombra, la misma que la de aquel edificio, jamás dejaré de gritar y de crepitar el aspecto y forma de piel, para ser el puente que una nuestros mundos.


Imagina
Anigami

Hasta nunca, sé que todo saldrá bien.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Todo fue hace nada. La primera noche que descubrimos aquello sabía que empezaría una de las mejores etapas de mi vida. Y todo se dio como cuando son las cosas contigo: sencillo y tranquilo. Así podría definir todo el tiempo que he pasado a tu lado.

Sin embargo, las cosas a veces se complican; ya sabes que en general todo lo que me rodea no es un camino fácil. En este mismo momento, en otros tantos en los que nos inunde la sensación de derrota, es costoso volver a levantarse, y duele saber que las cosas que no deberían cambiar no cumplan su tratado con el destino.

Pero por encima de todo eso ahí estaré, para seguir hacia delante y cumplir mi palabra, ya que me has demostrado cuanto puede esforzarse alguien basándose en el simple hecho de querer a otro, como una buena persona, como una amiga, como algo que sólo dos personas sienten.

Y cuando vuelva podremos guardar en nuestro baúl todos aquellos recuerdos que nos gusta compartir juntos, mientras que de momento cerradura y llave permanezcan separadas la una de la otra. A la espera de ese día, nos repartiremos todos los tesoros que hemos ido guardando con mucho cariño, sin olvidar que algún deberán volver al lugar al que pertenecen.

Tranquila, los meses volverán a pasar mano a mano en menos del tiempo que podamos esperar, es una promesa. Te quiero, Silvia.