viernes, 18 de enero de 2013

Es imposible

¿Cómo decirle a quién quieres que hay una parte de ti, de tu interior, que está perdida para siempre? No sabía donde estaba, nadie vino a buscarla. Luchó, creció, sobrevivió y se dio cuenta de que era él mismo, al final, lo único que necesitaba para vivir. Y entre tanta tiniebla, al final, apareció un rayo de luz, su hermano gemelo, que vino a rescatarle de las sombras que lo envolvían. Se produjo el anhelado choque de miradas y, atravesando su alma, le confesó "Hermano, no deseo ser salvado, no deseo volver. La pureza de la oscuridad es mi auténtico yo, el destino que me aguardaba era este y ahora cobra más sentido que nunca. Hermano, te amo y lo sabes, lo sabías también como yo y al mirarme ves que la bestia que reside en mi interior te acepta también por lo que siento yo hacia ti, pero no permitirá que des un paso más en mi camino." Ahí el hombre aceptó su condición, su dualismo y en tanto en cuanto se sintió tan lleno, consiguió transformar lo imposible, los sueños, en la tangible realidad. Ambos juraron al silencio que en ese momento todo podría ocurrir y todo cobraba sentido. Segundos más tarde, dieron media vuelta y jamás volvieron a encontrarse, hasta que, años más tarde, murieron simultáneamente y sonaron campanas en el cielo y en la tierra. Al funeral no asistió nadie.El agua no recogió ningún muerto, el fuego no quemó sus cuerpos, la tierra no se tragó sus cadáveres, el viento no se llevó sus restos ni el trueno separó sus átomos. No quedó nada, quizá porque realmente nunca llegaron a existir.

¿Cómo decírtelo, hermana? ¿cómo decírtelo, mamá? ¿cómo decíroslo? Si realmente nací para conocer a Nacho y a Hugo era porque sabía que si cumplía mi destino ellos estarían allí, lejos, para esperarme, para seguir amándome.

Asesinos de carne joven, asesinos.

miércoles, 16 de enero de 2013

Pero ya de ya

Tengo que ponerme las pilas con el entrenamiento... cómo era...
La tierra. Mi amada tierra, da vida a la vida. Nunca ha vivido, nunca ha muerto, descansa eternamente. La sabiduría emana y reside dentro de ella. Y en ella existen todos los colores.
El fuego. El peligro, la potencia y el descontrol. Energía pura, la energía a-dorada por los humanos. Con un poco de fuego se pueden hacer demasiadas cosas. Imperecedero.
El agua. Del mar, de la lluvia, hielo, nieve... Transparencia, el alma en sí. El continuo cambio, presente en toda forma de vida. Mi cuna y mi residencia la mayor parte del tiempo. Yo, supongo.
El aire. Lo único que necesitamos para vivir. Envolvente, alentador, adrenalínico. La alegría, el motivo de la vida. Se llevará lo que necesite, traerá lo que buscas o lo que no creas necesario.
El rayo. El zigzagueo que recorre los músculos, el impulso. La autoconciencia, la conexión. El instante y la duda. Intensidad inmensurable. Qué decir, la chispa... el tiempo.

Tío, todo al mismo tiempo... me parece imposible, pero que no se diga. Joder, qué vago soy. Todo saldrá bien o eso espero T_T

asdlfkjda

Exponerme. Nadar y bucear. Puertas y llaves. Palmera. En lo más profundo, latencia. Potencia. Cristal. Ecos... y olas de luz. Protones, neutrones y electrones.

martes, 15 de enero de 2013

Primera parte

Nadie sabe dónde, nadie sabe cuándo ocurrió el relato que describiré a continuación. Cuándo el hombre ya había cortado la hiedra enredad en sus pies, existió en algún lugar entre la maleza de cualquier bosque que podáis imaginar una madriguera inadvertida para el ojo humano, cubierta por una corona de malas hierbas como súbditas que la proclamaban la Reina Olvidada. Su diámetro no era lo que digamos pequeño; una zorra despistada, un osezno juguetón y hasta un lobito encantador podían ser el humilde banquete de este lunar de la tripa del bosque. Quien lo advertía y rodeaba, aseguraba como quedaba hipnotizado por la perfección circular de la muesca y contemplaba borbotear la lava azabache de este cráter sin fondo que absorbía la luz. Las voces del bosque rebotaron en todos los lechos y esquinas y convergieron en las distintas especulaciones de una leyenda entorno al contorno de este pozo negro. Las criaturas juraban haber visto como un demonio había violado a la tierra y su engendro dejó aquella cicatriz como prueba de su existencia. Por su parte, los espíritus aplaudían la idea de que un Antiguo venido de los cielos había escarbado en la corteza esta forma para poder descansar en las catacumbas hasta el día del juicio final. Los animales, más campechanos, opinaban que era mejor no acercarse porque no fuera a ser que en caso de que una serpe tremebunda y traicionera ocupara su interior fuese lo suficientemente grande como para que nunca tuviese su apetito saciado debido al tamaño de su estómago. Por desgracia, para los hombres, cerrados de mente y carentes de instintos, tales rumores no llegaron a sus oídos al olvidar el lenguaje de la naturaleza. Esta es la historia de un hombre que cayó en el abismo y trepó por las ramas de su ser para aprender, demasiado tarde, el secreto de aquel remoto paraje.