Podría morir y en muy poco tiempo la hierba volvería a tapar mis huellas. La sensación de tiempo es jodidamente intensa, la humanidad desaparecería y la naturaleza volvería a reinar con desfiles de flores todos los días a las trompetas del silencio. Tiempo es todo cuanto necesito... y yo. Cuánto queda de mí es poco, siempre vuelvo a la tierra para resurgir de mis cenizas y encontrarme con mi némesis eterno: la voz humana, la piel y la carne, el antinatura, el odio y el amor.
Esta vez no andaré muy lejos de donde el viento sea capaz de dejarme. Seré una diminuta espora para dividirme y dividirme... crearé un fruto sin flor.