El etéreo y sus océanos de jardines, su murmullo de planeta blanco y dorado, la ausencia de materia y la sensación de quietud. Escuchar requiere conocer el nombre de la naturaleza, Fi le llaman y tiene forma de caracola. Hasta respirarlo puedes y sabrás que no es viejo porque nunca ha muerto, pero ya dejó de vivir puesto que la vida y muerte son ello. Silencio respira su ser y flota en el aire la intensidad de su resplandor umbrío: nada. Lo más similar que encontrarás fuera de este santuario que te lo recuerde será el eco de la soledad en el bosque y una danza de sombras a la luz de una fogata. Nacer en esencia y dejar de serlo, cuentan las leyendas de los humanos.
Mi tiempo es eterno en todos los sentidos y mi camino se pierde infinitamente en todas partes.
miércoles, 13 de marzo de 2013
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