sábado, 31 de agosto de 2013

Decimoséptimo ciclo del polizonte

"Hasta ahora todo lo que he visto crecer ante mí ha sido obra del imparable pulso vital. En este momento, mis ojos se tornan blancos y observan la verdad dentro de mí. Contactamos: una brecha negra se abre dentro de mí para acabar conmigo. Esto no es vida, es otra cosa. Las dimensiones se colapsan, las formas se desdibujan, las fuerzas se disipan, las esencias desaparecen y todo muere dentro de mí. El vacío y el olvido se adueñan del universo: este es el fin. No existe tal sensación absoluta, pero es la que, inexplicablemente y de manera desconocida, revela y configura una imagen familiar ante los nuevos ojos que me acaba de entregar. Mi ser se completa y en ese momento se vacía. Comienza de nuevo."

domingo, 25 de agosto de 2013

Se acabó la Femme Fatale

Voy a dejar de escribir porque no sirve para nada, está visto.
... es una pena.

lunes, 22 de julio de 2013

Gritar

Cosas que se dicen, cosas que se piensan, cosas que se sienten. Cosas que crecen, cosas que se ensucian, cosas que corren, cosas que se paran. Cosas que vuelan, cosas que se comen, cosas que brillan, cosas que se guardan, cosas que refrescan, cosas que te hacen reír, cosas que te hacen llorar. Cosas de colores, cosas escondidas, cosas que huelen, cosas que se pierden, cosas que te dan calor, cosas que no se pueden oír. Cosas que se guardan, cosas que te rodean, cosas que están, cosas que vienen, cosas que van, cosas que son lo que son, cosas que te atraviesan, cosas que cambian solas, cosas que te cambian.

Después de las cosas que no se hacen.

domingo, 30 de junio de 2013

Me empieza a gustar tanto esto que no quiero dejarlo pasar ni un segundo, ni-uno.

Lo conozco, claro que lo conozco. Es la voluntad de levantarte cada mañana, es la alegría de reír con los amigos, es la convicción de superar tus metas, es la satisfacción de sentir casa cosa con el ser, es encontrar y perder el sentido del camino en los quehaceres de la vida.

Y te había olvidado.
Gracias.

No sé

Me muevo a oscuras, y creo que me estoy acercando a un lugar conocido. Alguien me aguarda allí, aquel que me conduce. Aquel que un día reía por todo.

miércoles, 26 de junio de 2013

Estracto (sin tiempo)

Alzando el brazo para tocar con la mano. El frágil sentir al estirarse hizo que supiera que nunca alcanzaría su nuca más que con la mirada. Una sala extracorporal no era suficiente para todo lo que guardaba allí dentro, pero me servía para mantenerme en estado de hipnosis. En la curva de las olas, en los remolinos del viento, en los socavones de la tierra, en el reflejo del hielo, en la eterna niebla.

En las horas sin parar.

Los infinitos segundos de esta imagen revelaron una puerta secreta, titánica por su tamaño, gloriosa por su longevidad y venerable por sus mantras y tosidos de óxido. La sala posterior era ilimitada: sin techo ni pared, solo se percibía una luz ténue omnipresente y en la distancia una figura sentada, venerable, solemne, bella, preciosa, idéntica a la que anteriormente me aproximaba, pero en carne y hueso. Y era. No vacilamos ni yo ni las raíces que serpentearon en dirección a sus pies.

 Lo supe por el olor.

 "¿Acaso crees que me podía olvidar de ti? -mascuyó delicada y claramente, como con intención de calentar sus palabras lo suficiente como para poder derretir la capa rocosa que cubría mis dedos. "Sabes bien que sin tiempo el espacio solo es y nada más."

Atónito ante su timbre, solo pude responder: "La primavera ha seguido sin tu presencia."

"No, la primavera soy yo; está en mis ojos, mi cabello, mi voz... ¿no lo recuerdas? Cúanto tiempo has dormido... y yo aquí, esperando a saber algo de ti. Te he buscado, te he necesitado... pero ya no hay tiempo para mi, y solo nos quedan los recuerdos. No tengo razón de ser, y mi yo será ahora tuyo..."

No existen palabras para explicar que sentí cuando hubo terminado sus pasos y se desplomó encima de mi, por primera y última vez. "Para que los sueños de todos se cumplan, para volver al sueño en el que se basó esta realidad... prométemelo, cuida de ella".

Desapareció entre el humo, entre su olor, entre mis brazos y dejó para el mundo entero una flor que brotaba de mi pecho.


Estracto de Femme Fatale

miércoles, 15 de mayo de 2013

Ojos que no ven corazón que no siente

El armageddon llegó y Dios exhalando una bocanada de aire barrió la faz de la Tierra. Maltrechos cuerpos se irguieron y retorciéndose arrastrados treparon por la montaña. Iban a morir, nada les quedaba ya más que la nieve esperando que su pureza dejase algún resto de ellos, divina misericordia vestida de blanco. Entumecidos y pálidos, cayeron muertos y fueron engullidos velozmente por la ventisca voraz. Sin embargo, Dios todopoderoso y benévolo mostró a un retoño de carne sin brazos la salvación, la divina resurrección. Se tiñeron sus cicatrices de nuevos tejidos, brotaron nuevos miembros de su cuerpo y el calor se hizo en su sangre. Más fue así que para que este hijo suyo no volviese a sufrir de tal forma, le arrebató la visión para no tener que ver a otro querido morir. La presencia del Señor desapareció y quedo un feto maduro y viejo tumbado en una enorme cama de sábanas glaciares.

La vida de aquel hombre se desconoce. ¿Acaso pudo convertir la tierra de la que fue engendrado en nieve? ¿Sería muerto en un páramo de procedencia innombrable y desconocida? Nadie lo sabe, pues nadie queda ya.