Lo conozco, claro que lo conozco. Es la voluntad de levantarte cada mañana, es la alegría de reír con los amigos, es la convicción de superar tus metas, es la satisfacción de sentir casa cosa con el ser, es encontrar y perder el sentido del camino en los quehaceres de la vida.
Y te había olvidado.
Gracias.
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