Cuando veo todos esos colores, siento todas esas voces, me iluminan todas esas risas distorsionadas y llega, por fin, el momento de agarrar, de tirar y de saltar en este mundo etéreo, dejaría mi nombre atrás, todo lo que tengo, perderme en el tiempo y en el espacio, abandonar mi identidad, mi dolor y mis mentiras, todo... para sentir, anhelar y descubrir que todo lo que me rodea es solo un reflejo de nada imaginado por nadie, y saber que todo lo que es tuyo me pertenece, y que nunca seré nada sin nadie que me haya acariciado una mirada de sentimiento, aunque me haya dejado el escalofrío detrás del oído observándole de espaldas.
Desearía tener algún día el valor necesario o que llamase a mí el impulso de esta fuerza que habita en mi interior dormida, para que una mañana, entre las sombras de las hojas, la luz blanca y las sábanas cálidas de mi cama, pudiese salir corriendo a la calle y dirigirme hacia ese cuarto de aquella casa, el lugar dónde me dijiste que por última vez habitarías en lo que tú un día decidiste tachar de mentira, de irrealidad, para afrontar con mi propio ser el último par de pasos hacia la puerta dónde todo cambiaría, dónde tantas y tan pocas personas formaron los primeros engranajes de nuestra raza en formar parte de lo que llamamos devenir, destino, voluntad inquebrantable del universo, vida, belleza, sueños...
Yo, por mi parte, mientras viva en tu sombra, la misma que la de aquel edificio, jamás dejaré de gritar y de crepitar el aspecto y forma de piel, para ser el puente que una nuestros mundos.
Imagina
Anigami
Hasta nunca, sé que todo saldrá bien.
domingo, 20 de noviembre de 2011
sábado, 10 de septiembre de 2011
Todo fue hace nada. La primera noche que descubrimos aquello sabía que empezaría una de las mejores etapas de mi vida. Y todo se dio como cuando son las cosas contigo: sencillo y tranquilo. Así podría definir todo el tiempo que he pasado a tu lado.
Sin embargo, las cosas a veces se complican; ya sabes que en general todo lo que me rodea no es un camino fácil. En este mismo momento, en otros tantos en los que nos inunde la sensación de derrota, es costoso volver a levantarse, y duele saber que las cosas que no deberían cambiar no cumplan su tratado con el destino.
Pero por encima de todo eso ahí estaré, para seguir hacia delante y cumplir mi palabra, ya que me has demostrado cuanto puede esforzarse alguien basándose en el simple hecho de querer a otro, como una buena persona, como una amiga, como algo que sólo dos personas sienten.
Y cuando vuelva podremos guardar en nuestro baúl todos aquellos recuerdos que nos gusta compartir juntos, mientras que de momento cerradura y llave permanezcan separadas la una de la otra. A la espera de ese día, nos repartiremos todos los tesoros que hemos ido guardando con mucho cariño, sin olvidar que algún deberán volver al lugar al que pertenecen.
Tranquila, los meses volverán a pasar mano a mano en menos del tiempo que podamos esperar, es una promesa. Te quiero, Silvia.
Sin embargo, las cosas a veces se complican; ya sabes que en general todo lo que me rodea no es un camino fácil. En este mismo momento, en otros tantos en los que nos inunde la sensación de derrota, es costoso volver a levantarse, y duele saber que las cosas que no deberían cambiar no cumplan su tratado con el destino.
Pero por encima de todo eso ahí estaré, para seguir hacia delante y cumplir mi palabra, ya que me has demostrado cuanto puede esforzarse alguien basándose en el simple hecho de querer a otro, como una buena persona, como una amiga, como algo que sólo dos personas sienten.
Y cuando vuelva podremos guardar en nuestro baúl todos aquellos recuerdos que nos gusta compartir juntos, mientras que de momento cerradura y llave permanezcan separadas la una de la otra. A la espera de ese día, nos repartiremos todos los tesoros que hemos ido guardando con mucho cariño, sin olvidar que algún deberán volver al lugar al que pertenecen.
Tranquila, los meses volverán a pasar mano a mano en menos del tiempo que podamos esperar, es una promesa. Te quiero, Silvia.
miércoles, 20 de julio de 2011
Ayuda
Es extraño de explicar, pero he perdido muchas de mis facultades: antes era social, extrovertido, enérgico (aunque vago, pero eso siempre), me preocupaba por los demás, sabía hablar. Creo que empiezo a tener serios problemas psicológicos que deben ser tratados por un especialista. Quiero empezar mi vida nueva de una vez y necesito que alguien, sea quien sea, lea este grito de socorro y actúe por clemencia. Tengo pocos momentos lúcidos en los que sea consciente de mi estado real y no vacilo cuando escribo estas cosas.
Por favor, estas palabras son más sinceras que mi inapetencia y mi silencio marcado por el dolor. Ayuda, os lo suplico.
martes, 12 de julio de 2011
martes, 28 de junio de 2011
Preparado
Por fin todo se acabará. El Sol jamás volverá a aparecer, no habrá más luz que la de las velas y luciérnagas y viviremos esa noche tan larga como negra. Y después todo volverá a repetirse, porque el tiempo es así, con sus cadenas y carreteras. Mis hijos verán el amanecer cuando yo muera, me odiarán, no dejarán nada a su paso, y mis nietos, sus hijos, nacerán bajo esta solana que tanto echo de menos...
Y si me quejo de vida es por placer. Cuando salgas de mi interior se acabará todo, y con ello...
No queda nada.
domingo, 5 de junio de 2011
La mitad de la mitad de medio camino y lo que queda
Un trocito arrancado del cielo colisionó, un día, en mi camino hacia ninguna parte. Como en pocas ocasiones decidí meterlo en mi bolsillo, llevándolo de amuleto por si la dicha se atrevía a echarme una mano o dos. Resultó que aquella fruta caída del jardín estelar brilló un día como el Sol para convertirse en el objeto de mi fortuna; me elevó, cruzando la estratosfera, hacia el hueco que ella mismo dejó, y encajó cada una de mis extremidades con la forma que había dibujado su cuerpo en el firmamento. Y en mi purgatorio de los mundos de arriba y abajo encontré un motivo para abrir los ojos, las manos, la boca y proclamar que aún tenía demasiado sendero, y que, si tanto me costaba, sería porque mi destino me conduciría hasta las cumbres. Bien advertí a aquella pieza dorada tiznada de un brillo zafírico que no me bastaba con que me enseñase a respirar bajo tierra. Le imploré que no quería seguir solo, pero que no por ello significaba que la quisiese encadenar a mis pies. Le expliqué que llevaba mucho tiempo deseando que una luz como la suya reventase las hendiduras de las incontables puertas que cerraban mi infinito y penumbroso camino, y que yo ya no tenía nada que perder, pues no podía ofrecerle más que mi propia existencia y mi amor incondicional. Y aquella estrella de cinco puntas la recuerdo tan bien como mi cara reflejada en un espejo, pues ella siempre va delante, detrás y al lado de mi sombra.
Y desde entonces todo es miau miau miau miau miau miau miau ♥
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