Enterrar en poco tiempo
con las manos blancas
y taparte la cara...
adiós para siempre.
No sé el camino de vuelta,
pero sé donde moran los lobos
y la Luna cae.
Rápido, huye.
Olvidé recordar el motivo por el que te maté
y he dejado la llave de mi casa en tus entrañas.
No tenías porque seguir viviendo,
no tenías porque acercarte a mí.
Dejé una pista en este lugar,
pero ha desparecido.
Se la llevaron los lobos
como todo se lo han llevado.
Este es el final,
este es mi hogar.
Aquí nadie sabe nada, aquí nadie habla, aquí nadie escucha, aquí nadie ve, aquí no ha habido nadie jamás.
Llévame contigo, Luna.
domingo, 2 de diciembre de 2012
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