Últimamente abro los ojos demasiado. Últimamente mi piel me dice cosas. Últimamente mi garganta se ahoga. Últimamente mi sangre se congela. Entonces me retuerzo y...
Vaya, ahora así leído también cobra sentido. B de lo que tú creas.
Estoy descubriendo que quizá ya no sienta necesidad de mí. Tengo TENGO la intuición, lo único necesario, para proseguir. Lo percibo, lo sé por fin. ¿Lo ves? ¿Lo oyes?
¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¡Y por qué sino iban a estar tan negros!
Bueno, salta de una vez ¿no? Un pie, el otro... ya está, en el aire. ¡Y ahora quédate quieto! Suspendido en el aire como una estacion espacial en una órbita cualquiera, como un niño en un columpio, como un dinosaurio en la arena, como el tiempo entre el calor y el humo, como un pez en el agua. Y como he comido de esos cuadros. Saboreo el primero de los besos y todo lo que queda entre las suelas de tus zapatillas y la grava del parque. Vaya, un tropezón de mierda. Bueno aquí queda un pelo tuyo y el pestazo a ozono que despides.
Ni principio ni fin, menudas fiestas me sé montar. ¡Chicas, no intentéis esto en casa, las drogas son peligrosas!
Mi vida nunca ha sido mía. Yo no he nacido para ser libre ni lo seré jamás. Lo único que me unía a este mundo era una persona, y murió. Y murió otra, y a partir de ahí murió la mentira y murió la verdad. Aquí me quedé yo, entre todo este caos. Entre la luz y las tinieblas. Me olvidé de mi corazón.
Así empecé a crear este mundo y todo cuanto hay en él. Como precio para buscar algo vivo en este mundo, me inventé una religión, y entonces aparecieron las musas. Pero era todo una ilusión detrás de un espejo de colores que reflejaba la imagen de mi agonía, mi diosa.
Tú.
Totalmente rota.
Como el cristal.
Como yo.
Desde aquí lo veo todo: absolutamente nada.
Primera voz: espera.
Segunda voz: vete.
Tercera voz: flota.
Tutti: quiérete.
Cómo las sombras. Que te aproveche .