miércoles, 13 de marzo de 2013

El etéreo y sus océanos de jardines, su murmullo de planeta blanco y dorado, la ausencia de materia y la sensación de quietud. Escuchar requiere conocer el nombre de la naturaleza, Fi le llaman y tiene forma de caracola. Hasta respirarlo puedes y sabrás que no es viejo porque nunca ha muerto, pero ya dejó de vivir puesto que la vida y muerte son ello. Silencio respira su ser y flota en el aire la intensidad de su resplandor umbrío: nada. Lo más similar que encontrarás fuera de este santuario que te lo recuerde será el eco de la soledad en el bosque y una danza de sombras a la luz de una fogata. Nacer en esencia y dejar de serlo, cuentan las leyendas de los humanos.

Mi tiempo es eterno en todos los sentidos y mi camino se pierde infinitamente en todas partes.

lunes, 4 de marzo de 2013

Invencible

El martes no había café hecho
y el viernes colgué la colada en el tendal.
Ese día lo pasé entero en la calle
todo por un "hola, ¿qué tal?"

Nadando hacia alguna parte
a cuestas con mi tridente.
Las mareas negras del norte
saben a páramo ardiente.

Una persona, un gesto,
un susurro inapreciable,
silenció a toda la gente
tragándose las ciudades,
los polos, los mares,
los bosques y los montes,
los huesos, las carnes y las pieles,
a los seres invencibles.

¿Cuántos segundos hacen falta para rellenar el reloj?
He contado más de sesenta,
sesenta y uno, sesenta y dos...
juraría que ciento cincuenta.

Y ahora uno más.

Porque acaba de explotar un coche en el portal
y en la cuerda flamea tu camiseta como la bandera avernal,
mientras llueven trocitos de papel blancos y rojos,
cabellos celestes y mofletes meteoros.

Necesito café para poderme levantar,
de no ser así este fuego jamas se extinguirá
y así de ceniciento el edificio ocurrirá.
Caerá él conmigo, no lo entiendas mal.

De repente truena el silencio, es tu mirada desde el cielo.
No se oyen explosiones de motores ni crujirse los cimientos.
Resurgen de sus tumbas millones de recuerdos,
sonrisas y lágrimas, océano de peces muertos.

Glub glub, tranquilo:
el agua está subiendo.
Glub glub, duerme:
el candelabro se está ahogando.
Tic tac, llora:
yacen todos flotando.
Tic tac, ven:
Desaparece entre mis manos.

Invencible, me mirabas;
invencible, me escuchabas;
invencible, me besabas;
invencible... ya no estás.

Las olas y el eterno viene y va.

jueves, 7 de febrero de 2013

Nadie se ha perdido.

Como siempre es solamente mi culpa
el caer y esperar.

Voces y tinieblas y su respectivo pumpum.
Pumpum.

Una mano negra es una mano que solo entrega, una mano dueña del miedo. Pum.

He tocado algo, he tocado otro algo. Ya he tocado demasiados algos. Parece mentira que vea la luz si cierro los ojos. Y es cuando quiero que fuera sea dentro y viceversa.

La luz roja, la oscuridad oscura. La carne de ángel y los demonios por todas partes. Y el miedo se va, cubriéndose de sangre.

Pum. Pumpumpumpumpumpum-

Te voy a matar.

martes, 5 de febrero de 2013

Soy seis, pues soy mis seis caminos, seis formas de conocer el universo en seis direcciones distintas que apuntan al origen que las genera.

siendo yo y solo yo
soy
un pez
y otro
tierra
que ama a la tierra
soy un cuerpo
que es un cuerpo con un corazón
un rincón oscuro
y una bombilla
soy un uno
que difuminado deja de serlo, pero sigue siendo uno
soy bueno
y soy malo para mí
soy un problema a mi solución
y así dejo de ser problema
un gato en una caja con veneno
soy el veneno, soy el gato que vive y soy el gato que muere, y sigo siendo veneno

lo que no soy es antídoto
y ese antídoto
es antitodo a todo lo que soy
pero soy yo y,
entre todas estas cosas,
soy tierra

se supone que existe una planta
estrellada, colorada
que guarda un fruto en su regazo, tesoro
redondo, negro
que es la panacea, mi medicina para ser yo y solo yo

se llama coconoda

lunes, 4 de febrero de 2013

Hana

Venga ya tío, venga-ya jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja poderes de chaman místico premonitorios wuwuwuwuwu flores y demonios por todas partes sisisisi aaaaaaaaaaay

DEMONS... OUT

jueves, 31 de enero de 2013

El único sentido de la vida...

Qué necio puedo llegar a ser. En mi casa no entra el día, es una noche donde suenan, o quizá debería decir sueñan, pilotos automáticos y parpadean luces durante meses y años. Como una cueva que guarda su significado, en mi caso es un refugio que me conecta con el mundo exterior de alguna forma, una tumba con periscopio para ser exactos. No hay ruido ni silencio, pero tampoco luz ni oscuridad. No hay nada que me haga sentir el añoro de correr hacia el exterior para que el viento impacte contra mi cara. Y es que quizá, si existe algún motivo que pueda empujarme a ello, aún no lo sé, sea yo mismo. Yo, que agonizo porque enfermo con mis sueños de cristal, que vivo mis fantasías en un cubículo de mentira, que el mundo real no me importa y no puedo darle valor al madrugar del día, al cielo azul, el mismo que existirá dentro de miles de años cuando no quede nada de nosotros. Es una oda a mi propio traspiés, un baile que danza consigo mismo inútilmente con la voracidad más absoluta tiniebla de mi mente. Dónde solamente llego yo y nadie más que yo, solo yo. Soy miedo, soy mi propia muerte, aunque alguien me dice que también soy mi propia llave, la que abre la puerta hacia el mundo real. En mis ojos, entre todos esos parpadeos digitales de mis catacumbas, he visto una luz brillar detrás de ese marrón oscuro casi negro. Me mantiene vivo saber que esa voz me diga que al final no soy tan insignificante, que decida lo que decida serviré para la vida, porque soy, y seré, la tierra que sirve a las flores con sus coronas de colores, como la Luna sirve al Sol con sus vaivenes circulares aparentemente patéticos, pero en en el fondo significantes. Gemelos como la fantasía y la realidad, este teclado y mis manos, la noche y el día, la tierra y el aire, hijos y madres separados por nuestras diferencias e igual de sentimentales. Si es que solo servimos para eso... para sentir.

¿Qué me estaré perdiendo? Hoy han llamado al timbre de mi puerta y no había nadie. Quizá... debiera salir a la calle para encontrarlo. Ese instante que todo lo cambie.

viernes, 25 de enero de 2013

Niño-león

Me pongo nervioso porque me importa. ¿Que de qué manera es importante? La respuesta está en lo que hago, no en lo que digo.Y aunque la cague, aunque vaya de aquí a allí y te agarre de la mano sin pensar en ti es porque estoy perdido entre toda esta gente y no encuentro una respuesta. Y siempre llega tarde, delante del espejo. Solo tenía que mirarla y comprenderla, pero te suelto y lo quiebro en mil pedazos. Lo he hecho mal, cariño, solo tenía que pedirte un beso y te he roto la mano, por no pensar en mí he vuelto a cagarla. Y por salvarme de mi mismo tengo que sacarte de aquí. Que corra la sangre por mis nudillos destrozados, que se derrumben estas cuatro paredes. Estaba contigo en tu cama, te tenía entre mis sábanas y sabes que es lo único que quería... pero ya no lo sabes, ¿verdad? Eso es lo que me importa y te he pisado contra el suelo. Sí, quiero un beso, sí, quiero terminar con esto.