viernes, 19 de abril de 2013

El sueño de los oradores necesita ser soñado. el día que despierten...

Suenan silbidos lejanos, corren prestos sueños en busca de un hogar y ser amados. Algún día las olas dejarán de romper en las rocas y el Sol no se pondrá nunca más. Para entonces estaré esperando allí, en lo alto, observando desde las cumbres con aquellos de los que me prometí rodear. La vida fue una invención de un cuento de seres fabulosos, un cuento de la búsqueda del amor de un personaje por si mismo que solo pudo acabar de dos maneras: desterrado o en el acantilado. Y creo ser optimista por creer que el naranja y el azul, el saludo del alba que manda recuerdos lejanos de otros que ya contaron lo suyo, gritan como niños para que no nos olvidemos de aquellos que besamos y abrazamos. Durante ese tiempo, cuando el retoño sea fuerte y sonría a la puesta será su momento, y por fin el polen se alzará en vuelo en un viaje sin fin en búsqueda de... lo ya dicho, amar. Han llegado cartas del Rey y promete sonreír a su hijo, abrazos de papel y fuego que nada tienen que contar porque nada puede oír ya. Pero promete que si abres tus alas y no dejas nada aquí que te cargue: tu vida, tu muerte, los recuerdos, tus amigos, tus amores, tu sed de calmar la agonía... todo lo que has sentido, lo que has querido y lo has perdido o dejado marchar, en su próxima fantasía serás recibido con los brazos abiertos. Las musas nunca han dejado de bailar, de cantar, de colorear, de brillar... En fin, solo tú sabes lo que has vivido y espero que así sea... que te vaya todo muy bien y que sigas haciendo huella y trazando surcos en el aire, mi alma.

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