Incluso tú lo dijiste. Todas las noches huecas en tu cabeza vuelven a la realidad cuando el eco de tu porvenir te llama. ¿Acaso crees que nadie me llama a mí, que la dirección de mi vuelo es recta? En esos momentos somos como dos gotas de agua.
Dos gotas de agua que se ahogan la una a la otra.
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